La Hermandad de la Soledad de Olivares es heredera de una antigua tradición de la Semana Santa en Sevilla, que ha conservado prácticamente desde su fundación, concretamente se tiene constancia que se realiza desde 1723, ceremonia por tanto que cumplirá el año que viene 300 años y que es conocida como “la suelta de las colas rizadas”. Esta tradición consiste en soltar las colas de las túnicas de los nazarenos, que serán arrastradas por el suelo al paso de la procesión por la plaza de España, momento que se conoce popularmente como la “vuelta al caracol”.

Se trata por tanto de una clara seña de identidad, que convierte a la hermandad en la única de la provincia de Sevilla que continúa con la tradición, pero que también comparte con ceremonias religiosas al menos en otras poblaciones de España, Italia, Venezuela, Ecuador y Perú.

El vestir la túnica de nazareno, en sí mismo, es un hecho cargado de simbolismo y tradición y cada elemento que la compone tiene su propio significado. Pero lejos de entrar a fondo en el origen y evolución de las túnicas de los nazarenos, nos centraremos en “la cola de la túnica”, que en el caso de Olivares tiene una característica adicional que la convierte en única y es que está “rizada”.

El origen de la cola y su uso clerical primitivo

Históricamente la tela ha sido un material muy preciado y las de buena calidad fueron signo de opulencia, estatus y riqueza para la clase alta. Emperadores, reyes y príncipes alardeaban de sus trajes con largas colas de ricas telas en sus palacios, pero hoy queremos acercarnos a un sentido más profundo asociado a la cola, el de la expresión de luto, pena y penitencia.

Más allá del uso suntuario que le daba la clase alta, todos los datos apuntan a que la aparición de la cola en el uso litúrgico y ceremonial tiene lugar durante la Edad Media, y es en las celebraciones religiosas donde esta prenda encuentra su otro sentido.

Concretamente en el siglo XIII, el papa Nicolas III introdujo la “cappa magna” una prenda larga y suelta, sin mangas, que se colocaba en los hombros, con una capucha y una cola larga llamada “cauda”, que era sostenida por un clérigo al que se denominaba caudatario. Era la vestimenta de los cardenales durante las celebraciones en la capilla papal, que se llevaba recogida en un brazo y que se soltaba en ocasiones con un simbolismo claro: el sacerdote arrastraba con ella tras de sí los pecados del pueblo. Esta prenda presenta la variante denominada cappa parva o cappa praelatitia reflexa, que no es más que la capa magna con la cola recogida, trenzada y atada bajo el brazo izquierdo.

Su uso laico

Por otra parte, y ya en el siglo XV encontramos documentada una prenda denominada “loba”, también conocida como “gramalla”, prenda típica de nobles y clérigos que consistía en un traje largo hasta los talones (de ahí que se le conociera como “talar”). Era una prenda amplia, cerrada, abierta con mangas o abierta sin mangas. Tuvo muchos usos, entre ellos sirvió como ropa de luto, momento en el que se usaba de color negro, con cola y a la que a veces se acompañaba con un capirote o capucha en el caso de que el portador fuera heredero del difunto. Esta loba, llamada “loba de luto” se convertiría en prenda obligada en actos luctuosos por la clase alta, con la que mostraban su sentimiento de pesar por la pérdida de un allegado, y cuya longitud de cola vendría determinada por el grado de dolor que se quería transmitir tras la pérdida.

Uso de la cola en la túnica actual, en la Hermandad de la Soledad de Olivares

El uso de una vestidura penitencial, que ya encontramos recogida desde el Antiguo Testamento, es un hecho que perpetúan los grupos con carácter penitencial en sus comienzos y aunque haya sufrido cambios hasta llegar a la configuración actual, es evidente que en la génesis de la túnica de cola actual se aprecia una fuerte influencia de la “cappa magna” y de “la loba de luto”.

Acercándonos a la tradición de la “suelta de las colas” como señal de duelo, luto y penitencia tenemos que apuntar que ha sufrido cambios, de hecho hasta 1995 se celebraba al final de la estación de penitencia antes de la recogida de la cofradía, pero el aumento de nazarenos en el cortejo lo hizo inviable y se escogió el paso de la cofradía por la Plaza de España a mitad del recorrido, así el espectáculo es más vistoso y tiene el marco incomparable de la plaza de España además de favorecer el discurrir de la cofradía, pasando a denominarse desde entonces la “vuelta al caracol”, haciendo un símil del recorrido por la plaza con la forma de la concha del molusco.

En el caso de la Hermandad de la Soledad de Olivares debemos apuntar una particularidad que la diferencia del resto de hermandades con las que comparte este ritual, y es que las colas están “rizadas”, que es como comúnmente se conoce en el pueblo a la tela con textura con formas en zigzag o espiga.

La técnica del “rizado” de las colas transmitida de generación en generación es realizada por muchas personas del pueblo y es una técnica que requiere de cierta pericia y fuerza en los dedos, pero los pasos son sencillos: primero se almidona la tela de la cola con una solución de almidón de arroz y agua, posteriormente se deja secar; una vez seca se plancha para evitar las arrugas y se comienza con “el rizo” de la cola, esto se consigue doblando varias veces la cola y plegándola sobre sí misma haciendo la forma deseada en espiga o zigzag. Estos pliegues se deben ir asegurando con un hilo para que se mantenga la forma durante el tiempo necesario. Una vez finalizado el proceso y tras dejar reposar la cola varios días, se cortan los hilos que mantenían unidos los pliegues y podremos contemplar la textura “rizada” en la superficie de la tela, que la convertirá en un espectáculo en la calle.

José Alberto Delgado Barrera

Bibliografía de Material gráfico

  1. Penitentes de Cuenca, José Ortiz Echagüe (1939). Fuente: https://bit.ly/3L3YCaI
  2. La procesión de las mujeres pías de Varallo – Diócesis de Novara, Italia. Fuente: https://bit.ly/3iqWs8G
  3. Ceremonia de la Seña, arrastre de las caudas (cola de la capa magna). Catedral de Quito. Fotografía de Gabriela Yépez. Fuente: https://bit.ly/34YLfJh
  4. Ceremonia de la Seña, catedral de Maracaibo (Venezuela). Fuente: https://bit.ly/3L3tact
  5. Pablo VI recibe al colegio cardenalicio en la Capilla Sixtina (1963). Fuente: https://bit.ly/3trxXOP
  6. Caudatario. Fuente: https://bit.ly/3ujxJsr
  7. Loba cerrada: los pretendientes de la Virgen, Pedro Berruguete. Fuente: https://bit.ly/3CYtUN6
  8. Loba abierta con mangas. 1460. Jaime Huguet,  San Abdón y San Senén, iglesia de Santa María de Tarrasa, España. Fuente: https://bit.ly/3L3AC7r
  9. Loba abierta sin mangas. Fuente: https://bit.ly/3NOLacC
  10. El Rey Felipe II de España y sus asistentes en el cortejo fúnebre de su padre, el rey Carlos V, del «Suntuoso funeral de Carlos V. en Bruselas». (Amberes, 1559.) Fuente: Colección de M. Ruggieri, París.
  11. Procesión de Domingo de Ramos de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Barcelona.

Es curioso ver a los penitentes con la cara descubierta ya la cédula emitida en 1777 por el rey Carlos III que prohibía expresamente, entre otras cosas, llevar el rostro cubierto durante la estación de penitencia.

Fuente: https://bit.ly/3ujhETF

  1. Vuelta al caracol. Fuente: https://bit.ly/3ww4be1
  2. Túnica de cola rizada recogida. Fuentes:  https://bit.ly/36EzhoR  + 2 fotos niño de Dios soleano
  3. Cómo se elabora el rizado de la cola

 

Agradecimientos a:

Tomasa López Méndez
Javier López Méndez
María Dolores Barrera Cedillo